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El cuero, a tono con los nuevos tiempos

El cuero, a tono con los nuevos tiempos

Desde que se redujeron las importaciones, la Argentina comenzó a revalorizar sus productos nacionales. Así, los diseñadores se encargaron de pensar cuáles de los materiales que tenemos son más representativos, tanto en el mercado local como en el exterior, para introducirlos en sus creaciones. Y una vez más resurgió el cuero, que tiene años de tradición en nuestro país. Al mismo tiempo, casualmente (o no tanto), los grandes diseñadores de la moda europea esta temporada lo utilizaron en sus colecciones y, como dice Juan Azcue, “la moda está muy relacionada con la decoración”.

Así se le dio ese nuevo impulso que nos lleva a ver el cuero en todas las vidrieras y ambientaciones de las mejores revistas.

Hace tantos años…

El arte del cuero se conoce hace más de 3000 años. En nuestro país, no fue tanto el indio sino el gaucho el que más lo utilizó, ya que aprendió a trabajarlo mejor. Era el material que tenía más a mano y por eso lo empleó en todo, incluso en la decoración. Techos, como puertas y ventanas en el rancho contaban con este material.

Los cueros argentinos ya eran codiciados en el Viejo Continente cuando la Argentina era colonia, allá por el siglo XVIII. Aunque todavía se lo curaba de manera muy primitiva se trataba de uno de los productos de exportación más importantes. A partir de entonces, y en especial desde el siglo pasado, cada época se caracterizó por incluirlo en las tendencias del momento. Pero luego volvía a quedar relegado por un tiempo.

¿Se puede afirmar que hoy hay un nuevo renacimiento del cuero?

Chiche Galante, diseñadora en Ronchamp, piensa que es así. Para ella, esta tendencia tiene que ver con una necesidad de encontrar algo que nos represente en el mundo, que sea bien argentino.

“Cuando el dólar subió y se terminaron las importaciones nos vimos obligados a mirar para adentro y reparar en qué era lo que teníamos -dice-. En el caso de Ronchamp, encontraba una dificultad muy grande para obtener hilados buenos en la Argentina. Ningún género de los que conseguía estaba a la altura de los que traía antes de afuera. Por eso se me ocurrió pensar en el cuero. Me lancé muy temerariamente, pero me salió bien.”

Galante agrega que también hubo algo de intuición, ya que en este momento todo el mundo lo está trabajando.

Es cierto, se impuso otra vez. Pero la novedad es que hoy se lo utiliza de un modo diferente. Es decir, integrándolo con elementos, en objetos, o de una forma que antes jamás se hubiera pensado. Servilleteros, individuales, caminos, platos de sitio, jarritas, fruteras, cubeteras, porta-CD, paragüeros, revisteros, cajas de té, mates y termos, en asas de bandejas y jarras,

combinado con metal y hasta en baldosas, se lo puede observar en variados estilos y colores. Y si se habla de tapicería y alfombras, Ronchamp creó algo muy particular: telas tejidas en telares, pero con cuero.

“Hay de diferentes puntos y tonos, solo o combinado -aclara orgullosa Galante-. Los géneros tienen un cuerpo y una textura que sólo puede brindar este material.” Según la diseñadora, la clave de su éxito es que han logrado casar el cuero con otros materiales. “Era algo muy complicado porque el cuero tiene un carácter muy propio. Los géneros cuentan con lino, papel y cuero dado vuelta, que forma una especie de antílope. Además, hay otros diseños con chenille y algodón.”

Eugenio Aguirre, el diseñador que lleva años utilizándolo, no está tan de acuerdo con lo que se dice respecto de que se trata de una moda.

El piensa que es un material noble, que nunca desaparece. “Es un clásico. Lo que puede haber son rachas en las que se lo ve más seguido -asegura- . Creo que ahora se usa más porque hay mucha gente que lo está vendiendo bien afuera. Porque saben que es el patrimonio que mejor nos representa.” Y agrega que lo que sí está de moda son algunas tendencias en su acabado.

Según el diseñador, en este momento, los cueros con pelo se llevan las palmas, en especial el de vaca. Respecto de los tonos, ambos especialistas concuerdan en que los tierra, el marrón chocolate y los naturales son los que más se ven. También algunos pasteles, el cemento y el negro.

¿Cómo es la llegada del cuero argentino en el exterior? “Muy buena -aclara Chiche Galante- porque nuestra materia prima es excelente y el diseñador argentino tiene muy buen gusto. Pero deberíamos imponer un poco la estética industrial a la artesanal.” Sin embargo, Aguirre opina: “Lo que les gusta de lo nuestro afuera es el curtido -afirma- porque tiene una gracia especial, más natural. Es bien artesanal a diferencia de un cuero italiano que es tan perfecto; está todo pintado.

“A ellos les encanta el pergamino, pero no lo tienen porque este cuero no se trabaja en una curtiembre comercial.”

Algo único

Como todo lo malo tiene su parte buena, el hecho de no poseer máquinas de última generación, y de que haya poca industria, nos da la oportunidad de tener algo único.

“Nosotros contamos con los artesanos que saben trabajarlo -continúa Eugenio Aguirre-, que lo aprendieron de sus abuelos y éstos de sus bisabuelos. Los materiales que tenemos están empapados de nuestra historia. Sólo podés encontrar un producto tan específico en un país que tiene estas características.” Por último, Chiche Galante agrega que se trata de un momento histórico para el cuero: “Ahora que se está revalorizando todo lo de nuestra tierra, estoy segura de que lo nacional conducido con una estética medio industrial puede tener mucho éxito”.